
Se dice que el ser humano es un ser social; también se define como ser social a aquella interacción entre un indivudo, su entorno natural, la cultura con la que nace y las instituciones las cuales se desarrollan en un intervalo de tiempo. Esta construcción parece ser el sentido de la vida humana.
El indivudo es así, un proyecto social. Se hace por una voluntad y una intención de la sociedad que lo impulsa. Aquí entra la función de la sociedad que está en permitirle expresarse, definirse, configurarse, y esto lo hace a través de la construcción o la formación de las individualidades.
Siempre adoptamos el mismo punto de vista para definir lo que es sociedad; una acumulación de individuos, inclusive sus acciones, pero lo que buscamos es analizar este fenómeno desde disitntos puntos de vista, como el de realidad social. Aunque existan patrones que expresen, lo que es, lo que existen; la realida juega el papel de materializar estas expresiones.
La realidad social construye al individuo. Esa misma realidad social, construida por ese ser que la ha hecho ser social, como consecuencia de haberle transmitido cualidades que ella aporta; cualidades que han condicionado, también, su forma de expresión y sus aportaciones.
Además tenemos la voluntad de construcción social, que será expresada por el individuo y determinará desde su capacidad creadora, hasta su manera de sentirse uno mismo con la sociedad que le rodea.
Por tanto, si el ser humano asume ese papel, asume su responsabilidad como creador; aceptar lo que ha creado, vivir las consecuencias de su creación; así como sentirse identificado y contemplar que lo creado y el creador son figuras idénticas en una sociedad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario